domingo, 16 de enero de 2011

Silencio...

Quisiera poder expresar tanto... dejar que mi boca hable y mis labios despilfarren lo que hoy no puedo pronunciar. Acaso será que esta vez es mejor no decir nada ¿?... decidí que preguntarme no es la respuesta y que quizás he de callar, pero algo me dice que alguien está allá afuera... Y el silencio aguardo en la puerta esperando a un descuido para ingresar en nuestras sienes y arraigar poco a poco su vacío penetrante. Ahogaré en este vaso su desdicha y la pondré en mí paladar para luego besarte y terminar... terminar lo que nunca empezó.

martes, 4 de enero de 2011

La otra orilla...

Nos vimos envueltas en las mareas complejas e hirientes. Caí, pero seguí nadando. Te creí tener conmigo tomada de la mano, pero al verificar, me di cuenta de lo absurdo que fue mirar atrás. No sé si no supe sostenerte o mis dedos se deslizaron fuera de ti, sólo se que no te vi y pregunte al viento cuál fue tu camino a la orilla, el silencio permaneció y callé en ese instante.

¿Que pudo desligarme de ti?... creí tener las respuestas, pero a la vez luchaba por llegar a la orilla y te olvidé. Me sentía exhausta por ir contra la corriente, casi desfallecida y vulnerable, y aún así supe retomar el ritmo para seguir. Al llegar, el suelo se hizo mí cama y no pretendí pensar, sólo disfrute la calma y el descanso que me brindaba.

Me dormí en el silencio del ocaso y, al despertar, observé el lugar y me vi por primera vez en paz y libre, pero en un segundo cambio mí conciencia y sentí un viento helado que congeló mis extremos, te recordé y vi el horizonte lejano como buscándote, luego como un estallido de sensaciones una lágrima se deslizó por mi mejilla convirtiéndose más tarde en un sollozo incontrolable. Por única vez después de mucho tiempo me sentí nuevamente sola y desarraigada, lejos de todo y de todos... pero por sobretodo... lejos de ti.