Uno, dos, tres....Nueve y media. No puedo acordarme exactamente porque accedí a venir, pero lo hiciste otra vez, me dejaste esperando en vano, quedamos a las ocho treinta y, como veo, ya pasó una hora, y ni una llamada, decidí retirarme en silencio..."mesero, la cuenta por favor". Me escabullí por las calles, como si quisiera escapar de algo en particular, aún había gente en ellas, pero yo era un fantasma, trataba de pasar desapercibido. La luna, como uña de gato, me sonreía en la inmensidad de la noche, estaba fría, hasta podría decir que estaba más helada que en otras ocasiones. No sabía porque caminaba, quizá necesitaba hacerlo. Mi auto estaba a pocos pasos de aquel restauran, pero me fui a una dirección distinta. Encontré un parque, había algunas personas en él, no pude evitar sentir un poco de envidia al verlas tan felices, pero al pasar los minutos eso se fue esfumando, y sin querer se convirtió en nostalgia. No se lo que ocurrió, pero se vino a mi mente miles de recuerdos de aquellos inviernos, con esas horas y horas de juegos de mesa, con las salidas a recorrer el bosque y a creernos exploradores, con esos momentos de sinceridad y con esas conversaciones largas hasta el amanecer de padre a hijo, o de "hombre a hombre" como decías tu, era adolescente en ese entonces y siempre estaba en las nubes. Fuimos tan felices como aquellos desconocidos del parque.... creo que aún más. Pero porque no recordar también cuando discutíamos por tonteras sin sentido, éramos muy necios los dos, no llegábamos nunca a un acuerdo, y alguien tenia que dar a torcer el brazo, como siempre, tenía que ser yo. Eras muy orgulloso, aún lo sigues siendo, "viejo terco" decía yo, "¿cuando cambiaras?", "nunca", me respondía. Somos tan iguales tu y yo, creo que hasta podría decir que sabes lo que pienso, con sólo mirarme sabías muy bien mi estado, no hacía falta las palabras contigo. "Esos tiempos", susurre, hoy ya no eres ni la sombra de lo que fuiste antes. Ahora vives en la amargura, llenaste tu corazón de enojo e ira, y todo por culpa de tu inmadures, de tu falta de fuerza, me hiciste falta cuando murió mamá, ¿donde estabas?, emborrachándote, le echaste la culpa por tu desgracia, "me dejó solo", decías, y llorabas desconsoladamente. Se muy bien que la amabas, pero abandonaste lo que ella te había regalado, un hijo. Crecí solo, tú nunca estabas, pero aún así siempre contaba contigo, las tarjetas para el día del padre, ¿recuerdas? Hoy esperé con ansias verte, hace mucho que no me hablabas, creí, quizá ingenuamente, que te acordaste de mi cumpleaños, pero me engañe, y como siempre no llegaste.
Levante la marcha y fui directamente a mi auto. Manejaba por inercia, quería llegar pronto a casa, estaba exhausto, no sabría decir porqué en realidad, pero lo anhelaba. Al llegar, encontré en el suelo, a los pies de la puerta de mi casa, una rosa y una nota. Decía en ella: "Feliz cumpleaños hijo.... discúlpame si no concretamos nuestro encuentro, pero al verte sentado en aquel restauran, no tuve el valor para entrar y verte denuevo, perdóname, se que te falle, por eso es la ultima vez que te molesto. Te dejo esta rosa, de las que le gustaba a tu madre…. era su favorita. Cuídate, te amo." Parado, allí afuera, me sentí pequeño, desolado, aturdido por todo. En silencio guarde la nota y, apretada en mis manos, contuve la rosa.... Nunca más te volví a ver.
1 comentario:
mi ratoncito!!!está buenisiima tu historia. La cagó!!! Al igual que la Karencia , llegaran lejos con esto de la literatura.Tiembla apolineo , tiembla!!!!
xD
pEQUEÑA MIA, SÓLO QUERO DECIRTE QUE TE QUIERO MUCHO Y QUE ANTE UN MOMENTO DE DOLOR COMO ESTE SÓLO DEBES AFERRARTE A TU PROPIA FUERZA Y SACR DENTRO D ETI AQUELLAS COSAS QUE DEBES SACAR.ASI LOGRARÁS SACAR FUERZAS PARA TI Y PARA LOS DEMÁS.
Sos grande Sylvana!!!!
tre-mennn-daaaaaaaa
Te adoro
muaaaakkkks
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